Bienvenidos a este raro invento que busca plasmar una de mis obsesiones, la lectura.
El objetivo es al menos cada 2 semanas realizar una entrega de mis divagaciones literarias.
Un poco de historia
Desde muy pequeño me gustó leer, y no es casualidad, ya que tuve la suerte de tener libros a mi alcance durante toda mi infancia, y en ellos descubrí mundos sorprendentes. Lo que mas me maravillo de ellos es que son verdaderas puertas: al pasado, al futuro o a universos paralelos, remotos o improbables.
Los primeros libros que leí y que todavía recuerdo con cariño son:
- La colección de Papelucho de Marcela Paz
- Perico trepa por Chile de Marcela Paz
- El último grumete de La Baquedano de Francisco Coloane
- Una llave y un camino de Magdalena Petit
- Los hijos del Capitán Grantt de Julio Verne (La verdad que las noveles de Verne marcaron mi gusto por las historias trepidantes, con viajes épicos, ricas en descripción, y con personajes valerosos, inteligentes y buenos)
Uno de los libros que recuerdo, fue un verdadero hallazgo, fue Raíces de Alex Haley, el cual descubrí en la Biblioteca de mi abuelo, que estaba llena de volúmenes de revistas empastadas y libros de tapas de cuero con letras doradas. Fue aquí donde descubrí el placer de un libro antiguo, con sus hojas sepia por el paso del tiempo, con polvo en su lomo y un olor particular que lo da sólo el paso del tiempo, algo así como las arrugas en el rostro de una persona.
A las muerte de mi abuelo, tuve la suerte de conservar algunos de sus libros, que aunque no son grandes piezas de colección, tienen un alto valor intrínseco, que está impregnado en cada hoja, y es la esencia de mi abuelo.
Otro de las grandes instancias que hicieron de mi un asiduo lector fueron los viajes de vacaciones con mis padres, en los cuales llevábamos siempre un lote de libros los cuales circulaban de mano en mano y después comentábamos. En una de las últimas vacaciones familiares, entre cabañas y termas leímos a Mario Puccio y Ángeles Mastreta entre otros, todos libros recolectados de colecciones que venían semanalmente con el diario.
En la medida que fui creciendo, me inquietaba el pensar que cada vez que leía un libro había millones que no alcanzaría a leer y quizás algunos más interesantes que los que estaba eligiendo, por lo que mi campo de acción se amplió, me volví más selectivo y busque combinar a autores de clásicos de la literatura universal y a escritores más contemporáneos. De gran ayuda fue descubrir en la Biblioteca de la Universidad, lugar donde abundaban libros de cálculo o ingeniería, un par de estanterías, en un rincón del segundo piso, donde reposaban olvidados una selección bastante ecléctica de novelas y cuentos. En esta época pasaron por mis manos libros como:
- De Noah Gordon; El médico, Chamán, La doctora Cole, El Rabino, entre otros
- De Jeffrey Archer: Caín y Abel, La Falsificación, La Hija Pródiga, entre otros
- De Jean Auel la Saga Hijos de la Tierra: El Clan del Oso Cavernario, Cazadores de Mamut, El Valle de los Caballos
- De Kent Follet: Una fortuna Peligrosa, El tercer Gemelo, entre otros
- De John Grisham: El jurado
- De Isabel Allende: El Plan Infinito, Hija de la Fortuna, Retrato en Sepia, entre otros
Fue en esta época que tuve un primer acercamiento a los libros electrónicos, cuando en mi PDA PALM T5, leí El Código Da Vinci de Dan Brown. Debo admitir que más allá de la novedad, el leer en una pantalla tan pequeña fue bastante incómodo.
Hace unos 5 años atrás, en un viaje por Europa, en donde visité a unos amigos en Inglaterra, me regalaron una copia de Charlie and the Chocolate Factory de Roald Dahl, el cual comencé a leer al poco tiempo de regresar a casa. Me dí cuenta que con lo precario de mi inglés pude leer cómodamente el libro, considerando además que la historia ya la conocía. Con esto, decidí comprar libros en ingles, de manera de mejorar mis habilidades en este idioma para lo cual opté por comprar libros que ya había leído en español de forma tal que fuera fácil seguir el hilo de la historia. Esto significó un problema mayor ya que en las librerías la cantidad de libros en inglés es baja, mal catalogada y aves incluso con libros en pésimo estado.
Después de comprar un par de libros en inglés:
- Uncle Tom's Cabin de Harriet Beecher Stowe
- A Journey to the Center of the Earth de Julio Verne
decidí buscar una alternativa mejor para poder acceder a libros en inglés.
Así llegue a adquirir un Kindle, que para los que no saben es un soporte electrónico para libros, que
utiliza tinta electrónica, que a la vista es igual que ver una página impresa, que permite contener cerca de 1000 libros (creo que son más de los que he leído en mi vida) y además me permite comprar libros en forma casi instantánea.
Papel o bytes??
Claramente, esta maravilla tecnológica tiene ventajas y desventajas, al igual que una serie de dispositivos similares que existen en el mercado como Tablets, Smart Phones y otros e-readers.
En el lado de las ventajas está la oportunidad de lectura, que la defino como la cantidad de ocasiones en las que: queremos leer, tenemos el tiempo para leer y tenemos el libro al alcance.
En el caso de los libros en papel la oportunidad de lectura es limitada sobre todo si superan las 100 páginas, ya que el libro se quedaba en el velador junto a mi cama esperando que llegara cada día, no muy cansado para leer antes de dormir. En las horas peak, tratar de leer un libro en el metro o en la micro, con una mano para afirmarse y la otra para sostener el libro, tratar de dar vuelta a la hoja es una proeza titánica.
En esto, el libro electrónico genera una mayor oportunidad de lectura, ya que su peso es bajo, se puede controlar con una sola mano, y si el libro me aburre puedo elegir leer otro libro en el instante. Con esto es más fácil leer en el transporte público, en la fila del Banco o mientras cargo combustible. De hecho, en mi experiencia, desde que tengo el Kindle he leído en promedio un libro mensual.
Las desventajas de los libros electrónicos es que se pierde la conexión con el experiencia física de sentír el libro, dar vuelta la página y sentir su textura, de ordenarlos en un estante y apreciar la belleza de su empaste.
En una visita a Versalles, tuve la oportunidad de comprar una rara edición en francés de Robinson Crusoe de Daniel Defoe, editado en 1792, en dos hermosos volúmenes de bolsillo, empastados en cuero, impresos en hojas muy delgadas y delicadas, con ilustraciones muy delicadas de algunos pasajes de la historia, y con ese característico olor que evoca la antigüedad del manuscrito.
De hecho, la experiencia de compra también fue única, en una pequeña tienda de antigüedades, atiborrada de tesoros de épocas remotas, con un diligente vendedor que parecía sacado de la misma época que los artículos que vendía, en donde la modernidad no tenía cabida ya que sólo puedes pagar en efectivo y donde se espera que regatees el precio.
Esto no lo puede igualar el libro electrónico.
Pero, cual es la mejor alternativa??
Debo admitir que he llegado a la conclusión que la respuesta depende de cual es el objetivo.
Si te gusta leer, y cuando terminas un libro quieres comenzar otro, el soporte electrónico es la mejor alternativa, ya que su oportunidad de lectura es mucho mayor que el soporte en papel. Por otro lado, si te gustan los libros en soporte de papel, valoras la historia del objeto físico, o evoca sentimientos, personas o momentos, si los quieres coleccionar por su antigüedad o por que te gusta ver tus estantes, el soporte impreso es el elegido.
El libro electrónico es más versatil en el objetivo básico de un libro, ser leído. El libro impreso tiene su valor más allá del libro mismo.
Ahora decidan ustedes...........
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